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La cerveza y sus beneficios
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La cerveza no necesita carta de presentación, es la bebida perfecta para millones de personas en todo el mundo por su efecto refrescante y su característico sabor. Aunque todos pusimos una cara rara cuando la probamos por primera vez.

Si te gusta llevar una vida sana la cerveza puede estar incluida en una dieta saludable, ya que es una bebida natural con bajo contenido en alcohol y que carece de azúcares o grasas. Además, aporta a nuestro organismo una considerable cantidad de vitaminas y nutrientes, por lo que consumida con moderación resulta ser muy beneficiosa para la salud.

La historia de la cerveza

En pleno siglo XXI no tenemos evidencias claras del origen de la cerveza, pero los historiadores creen que existió desde que se comenzó a cultivar el trigo, en el neolítico. En este sentido, la cerveza ha estado ligada al hombre desde el momento en que dejó de ser cazador y se hizo agricultor, hace más de 10.000 años.Desde entonces, encontramos vestigios de su uso en todo el mundo antiguo, desde Sumeria a Egipto, pasando por Grecia y Roma. En la edad media se hizo cada vez más popular entre las clases bajas por ser más barata que el vino y se empezó a cobrar impuestos por su venta. Era considerada incluso más sana que el agua, ya que el proceso de fermentación la mantenía pura y libre de enfermedades.

Durante el Renacimiento aumentó considerablemente la calidad de la cerveza y se escribieron los primeros tratados sobre el tema. El último gran empuje lo recibió en la revolución industrial, cuando pasó de las pequeñas destilerías a las grandes fábricas y se generalizó su consumo. Y hasta llegar a nuestros días, en que la cerveza forma parte de nuestra vida cotidiana y para muchos es, sencillamente, una bebida indispensable.

Su papel a lo largo de la historia no ha sido muy distinto al actual. Un ejemplo. En el poema de Gilgamesh (2500 A.C.) encontramos a Enkidu, una criatura mitad hombre y mitad animal que estaba aterrorizando a los habitantes de Summer. El rey Gilgamesh manda a la meretriz más apuesta del reino a saciar su furia, cosa que consigue gracias a sus encantos y a la ingesta de alimentos y cerveza:“… comió hasta que se sintió satisfecho, bebió siete jarras de cerveza, su corazón se sintió luminoso, su cara se cubrió de júbilo y cantó con alegría.”. Los dioses crearon a Enkidu para matar a Gilgamesh, pero al final acabaron siendo amigos y viviendo grandes aventuras. Como podemos ver, el “poder conciliador” de la cerveza viene de lejos.

Proceso de elaboración

La cerveza se produce por la acción fermentadora de los cereales y la levadura. En su proceso intervienen cuatro elementos básicos: agua, cebada (o trigo), levadura y lúpulo.

La fermentación permite que los azúcares complejos de los cereales se conviertan en simples, a este proceso se le llama malteado. Esta acción causada entre los azúcares y la levadura produce dióxido de carbono y etanol, lo que se traduce en una bebida alcohólica ligeramente dulce. La cebada y el trigo son los únicos cereales aptos para este proceso.

El lúpulo o lupus es un añadido reciente a la elaboración de la cerveza, introducido posiblemente a mediados del siglo VIII, aunque no hay constancia de ello hasta el XV.

El lúpulo da a la cerveza su sabor amargo y su característico aroma, además de ser un antiséptico natural. Ha formado parte de la medicina tradicional por sus cualidades para tratar infecciones y otras dolencias. También se ha usado como sedante, ya que el lúpulo proviene de la familia del cáñamo.

Propiedades de la cerveza

Aunque la cerveza es una bebida alcohólica, su consumo moderado aporta muchos beneficios para la salud. La cerveza es una bebida peculiar por su bajo contenido calórico, inferior por ejemplo a zumos, leche o refrescos. Al ser baja en sodio y rica en potasio, tiene un efecto diurético que ayuda a limpiar el organismo. También posee ácido fólico, útil para la prevención de la anemia. En una vaso están presentes todas las vitaminas importantes del grupo B, así como vitaminas A, D y E, y en un vaso podemos encontrar casi un 10% de la cantidad diaria recomendada de la vitamina B6, un 5% de la vitamina B2 y hasta un 18% de niacina o vitamina B3. Asimismo, la cerveza contiene de forma natural más de treinta minerales diferentes, que provienen del proceso de malteado de la cebada. Un vaso de cerveza produce entre un 15% y un 20% de la necesidad diaria de magnesio para un adulto y en torno al 10% de fósforo y un 5% de potasio. El consumo de cerveza también aporta a nuestro organismo parte de la cantidad diaria recomendada de fibra soluble, que ayuda a combatir el estreñimiento y puede llegar a prevenir el cáncer de colon. El Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) es un organismo no gubernamental de carácter científico que ha promovido la realización de estudios sobre las propiedades beneficiosas de la cerveza (cuando su consumo es moderado) y sus consecuencias sobre la salud, encontrado enormes beneficios en un consumo moderado de cerveza.

Previene enfermedades del corazón

La investigación efectuada por la Dra. Victoria Valls Bel de la Universidad de Valencia, en colaboración con de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, destaca las excelencias del lúpulo. Según el estudio, este elemento fundamental de la cerveza podría ayudar a evitar la oxidación de las células y a prevenir riesgos cardiovasculares debido a que disminuye los niveles de colesterol de nuestro organismo.

En el año 2004 se llevaron a cabo una serie de estudios a cargo de la Universidad de Extremadura, en colaboración con la Universidad de Alcalá de Henares. En ellas se plantea que la cerveza, por su alto contenido en flavonoides y a su bajo porcentaje de alcohol, podría mejorar la osteoporosis al favorecer el fortalecimiento de la masa ósea.Aumenta la esperanza de vida

El silicio, que se encuentra de forma natural en la cerveza, puede ser un factor contra las enfermedades degenerativas, ya que reduce los metales tóxicos que las provocan. A esta conclusión llegó un proyecto interdisciplinar realizado por distintos Departamentos de la Universidad de Alcalá, sonde se propuso incluir su consumo responsable dentro de una dieta sana. Además, previene unas 30.000 muertes al año debido al descenso de enfermedades de corazón, derrames cerebrales y diabetes.

Gran capacidad antioxidante

El Hospital Dr. Peset, junto a la Universidad de Valencia, publicó un estudio en 2011 donde se ha demostrado que la cerveza sin alcohol ayuda a mejorar la capacidad antioxidante de la leche materna. Se elaboró un estudio sobre ochenta madres lactantes, la mitad de las cuales agregaron a su dieta habitual dos vasos diarios de cerveza sin alcohol durante un mes. Los resultados concluyen que la leche de las madres que tomaron cerveza posee un 30% más de antioxidantes. En este sentido, los bebés amamantados por estas madres y ellas mismas tienen un menor nivel de oxidación.

¿La cerveza engorda?

Las calorías que aporta un vaso de cerveza son menores a las de otras bebidas alcohólicas o refrescos. Un vaso apenas llega a las 100 kilocalorías, por lo que debemos ir pensando que aquello de la barriga cervecera responde a otros motivos, más ligados a nuestros hábitos alimenticios y al sedentarismo.

Así que puedes estar tranquilo, un vaso de cerveza al día aporta muchos nutrientes a nuestra dieta y no es causa de la aparición de la obesidad. De hecho, su consumo se recomienda para mantener un índice de masa corporal bajo.

Cerveza sin alcohol

Una opción muy a tener en cuenta es el consumo de cerveza sin alcohol, que conserva todos los nutrientes y beneficios de la cerveza y que elimina los grados de alcohol de la misma. Un vaso de “sin” tiene un 95% de agua, por lo que es una bebida perfecta para rehidratarse. Como su compañera tradicional, contiene vitaminas del grupo B y aporta minerales como el magnesio, calcio, fósforo o potasio.

Muchas personas sufren problemas de hipertensión y deben seguir dietas hiposódicas, a la vez que limitan su consumo de bebidas alcohólicas. En estos casos la cerveza “sin” es excelente, porque de manera natural presenta bajos niveles de sodio y no tiene alcohol.

La “sin” es un complemento ideal para alegrar dietas de adelgazamiento, nos ayuda a estar hidratados, aporta excelentes antioxidantes y es una bebida muy apreciada por todas aquellas personas que prefieren su sabor al de un refresco.

Cerveza y deporte

El estudio desarrollado por la profesora Ascensión Marcos, del Departamento de Metabolismo y Nutrición del CSIC y por el Dr. Manuel J. Castillo de la Universidad de Granada, titulado “Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas” aporta unos resultados muy positivos sobre el efecto del consumo moderado de cerveza en la recuperación hormonal e inmunológica tras la realización del ejercicio físico. Entre otras conclusiones, el estudio destaca que la cerveza contribuye a mantener los niveles de glucosa en sangre y ayuda a mitigar las respuestas hormonales ante el estrés. Al estar compuesta en su mayor parte por agua, la cerveza sin alcohol (y la normal en menor medida) es un excelente y agradable medio para rehidratarse.

Peligros de su abuso

Comparada con otras bebidas alcohólicas la cerveza contiene un índice muy bajo de alcohol, cuya graduación oscila entre los cuatro y cinco grados. Para que te hagas una idea, un par de cervezas equivale a menos de un vaso de vino. Pero sigue siendo una bebida alcohólica y su consumo en exceso acarrea graves consecuencias.

La ingesta masiva de alcohol repercute negativamente en órganos vitales como el corazón, el cerebro o el hígado y puede provocar infecciones en la sangre. Ralentiza la absorción de nutrientes, y puede irritar el estómago y lesionar el revestimiento del intestino, por lo que a la vez que disminuye el aporte de vitaminas y minerales aumenta los triglicéridos en sangre.

Consumir grandes cantidades de alcohol con el estómago vacío puede producir hipoglucemia, es decir, una bajada drástica del nivel de azúcar presente en la sangre. Esto es un tema muy serio, ya que si se produce un desmayo y nadie acude a socorrer a una persona en tal estado puede peligrar su vida.

En resumen, tomar cerveza con moderación es una sana costumbre que tiene grandes beneficios para nuestro cuerpo. Una cerveza al día ayuda a cubrir buena parte de las necesidades diarias de vitaminas del grupo B y ácido fólico, a la vez que aporta minerales como el fósforo, proteínas y carbohidratos y una serie de beneficios para su salud. Además de ser una refrescante y excelente bebida. ¡Salud!

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