Propionato de Testosterona (Testoviron): Propiedades y efectos
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El propionato de testosterona es un compuesto inyectable con una velocidad de liberación más lenta que la testosterona esterificados, pero una velocidad de liberación más rápida que el resto de testosteronas. Hay algunas ventajas y desventajas al éster de acción corta. La desventaja principal es que los usuarios tienen que inyectar propionato de testosterona al mínimo cada otro día durante todo el ciclo para obtener resultados apropiados. Las ventajas, sin embargo, son el control y la prevención más fáciles de efectos secundarios potenciales. También porque hay menos éster por vial, hay más testosterona real por inyección, que produce mejores resultados. El éster propionato expande la testosterona de media vida a unos 4 días y medio.

El propionato de testosterona o testosterona propionato es un tipo de testosterona de acción anabólica “moderada”, ya que produce un aumento de la masa muscular adecuado (que algunos expertos describen como “aceptable”), sin producir gran retención de líquidos, lo que produce efectos secundarios de menor intensidad a los de preparados de testosterona convecionales (como el enantato de testosterona o el cipionato de testosterona).

En medicina, este producto está indicado a pacientes con trastornos severos de la nutrición o postoperatorios de cirugías agresivas, esto se debe a la ganancia de masa muscular que este suplemento produce; sin embargo, por sus efectos hormonales, también se recomienda en pacientes varones con alteraciones del desarrollo testicular (condición llamada hipogonadismo) y en algunos casos, como tratamiento de la disfunción eréctil.

El propionato de testosterona fue inventado en 1935. El éster fue creado para maximizar el uso de la testosterona misma (prolongando su actividad en el cuerpo). Poco después, Schering AG de Alemania comenzó a fabricar el primer producto de propionato de testosterona bajo el nombre de Testoviron, que sigue siendo un nombre de marca muy popular hoy en día. El propionato fue el primer tipo esterificados de testosterona, y es el más antiguo y más usado ester de testosterona. Además, el propionato fue la forma más utilizada de testosterona en el mundo hasta la década de 1960. Existió brevemente en forma sublingual de la tableta, pero fue continuado durante los años 80.

Efectos del testoviron

Respecto a sus funciones como anabólico, el propionato de testosterona facilita la acumulación de nitrógeno en el tejido muscular, lo que permite manejar mejor las proteínas absorbidas y transformarlas en músculo. De igual forma, el propionato de testosterona permite aumentar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, lo que facilita el transporte de oxígeno a los diversos órganos y tejidos, principalmente durante el ejercicio (cuando aumentan sus requerimientos).

El propionato de testosterona además permite aumentar los niveles de IGF-1 (o factor de crecimiento de la insulina), lo cual a su vez favorece el incremento de la hormona de crecimiento, todo esto tiene como consecuencia incrementar aún más la formación de tejido muscular nuevo y células sanguíneas (especialmente los glóbulos rojos).

Otra de las ventajas conocidas del propionato de testosterona es que, al no producir retención de líquidos como los suplementos hormonales anabólicos convencionales, el peso ganado es a expensas de masa muscular magra de mayor calidad y permite obtener una buena definición de los mismos con rutinas adecuadas de ejercicio físico.

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El propionato de testosterona puede producir efecto anestésico a nivel articular cuando es administrada, lo que puede aliviar dolores crónicos o evitar la aparición del mismo en deportistas que llevan a cabo entrenamientos prolongados de forma constante. Sin embargo, es importante saber que este suplemento no produce recuperación del tejido articular, por lo tanto, al dejar de administrarlo, el dolor puede reaparecer en peor grado, ya que los esfuerzos realizados por el deportista mientras se encontraba bajo el efecto anestésico pueden agravar la lesión articular preexistente.

Una vez administrado, el propionato de testosterona se absorbe rápidamente, por lo que sus efectos en el aumento de la energía y el apetito (e incluso en algunas personas la agresividad) se pueden observar rápidamente. Por el contrario, su efecto en el aumento de la masa muscular suele observarse con mayor lentitud, y como la mayoría de los atletas que utilizan testosterona desean resultados rápidos, no tienen la paciencia necesaria para esperar a ver el efecto del propionato de testosterona y lo califican como “inefectivo”.

Asimismo, el propionato de testosterona tiene una vida media de 4 o 5 días, por lo cual los expertos recomiendan inyectarlo aproximadamente cada 2 días (o un día de por medio) para mantener sus niveles adecuados en sangre y obtener el efecto esperado.

Otra de las ventajas de que el propionato de testosterona tenga una vida media corta es que esto la hace excelente para ser utilizado como suplemento anabólico en mujeres, al establecer un plan y dosis específico en cada caso, se evitan los efectos secundarios. Sin embargo, es importante destacar que, si se excede la dosis necesaria, este producto puede causar virilización en las mujeres (aumento del vello muscular en zonas típicamente masculinas como cara y alrededor de los pezones y puede producir crecimiento del clítoris).

De igual forma, los expertos recomiendan ciclos de entre 8 y 16 semanas de duración. Sin embargo, hay que recordar que la administración exógena de propionato de testosterona por largos períodos inhibe la función de los testículos en los hombres (pudiendo llegar incluso a producir atrofia testicular), es por ello que antes de finalizar cada ciclo de tratamiento, se debe estimular la producción de testosterona por los testículos para mantener niveles adecuados de la hormona en sangre y garantizar el funcionamiento adecuado del organismo.

Las únicas presentaciones comerciales disponibles actualmente del propionato de testosterona son inyectables, por lo tanto, antes de iniciar el plan de tratamiento con este suplemento es necesario informarse sobre los mejores lugares de administración y aprender correctamente las técnicas de inyección; de esta manera la persona puede evitar complicaciones derivadas de una mala técnica de inyección.

A pesar de su popularidad, los atletas que no se administran correctamente el propionato de testosterona pueden pensar que no es tan bueno como otros tipos de suplementos hormonales anabólicos, ya que, si no se aplica en la dosis correcta y con un plan de espaciamiento adecuado, la persona no obtendrá los resultados deseados. De hecho, es importante destacar que este anabólico debe ser combinado con una dieta y plan de ejercicios adecuados para incrementar la ganancia de masa muscular de forma efectiva.

Resumiendo, los efectos que podemos encontrar principalmente son:

  • Mejora del rendimiento (resistencia, fuerza y recuperación más rápida)
  • Mejora de la composición corporal (pérdida de grasa y aumento de la masa muscular)
  • Aumento en síntesis de colágeno y minerales en los huesos. El colágeno es la proteína que forma el tejido conectivo del cuerpo humano (ligamentos, tendones, cartílagos, articulaciones y huesos).
  • Aumento de la autoestima y confianza en uno mismo.
  • Aumento de la hemoglobina (número de glóbulos rojos en sangre)
  • Incremento en los niveles de hormonas IGF-1 y MGF
  • Efecto anti-catabólico que reduce la degradación muscular
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Efectos secundarios

Asimismo, a pesar de ser un producto más seguro que otros por tener una vida media corta, algunos efectos secundarios pueden derivar de su administración excesiva, por ejemplo, crecimiento y engrosamiento del vello corporal, aparición de acné excesivo (tanto en la cara como en otras partes del cuerpo), aumento de la agresividad, calvicie (sobre todo en persona genéticamente predispuestas), riesgo de aparición de ginecomastia (aunque es menor que con otros anabólicos), entre otros.

Pero los efectos secundarios primarios del propionato de testosterona deriban su capacidad de aromatizar en el estrógeno. La testosterona en sí posee un nivel moderado de actividad estrogénica (tiene cierta afinidad con la enzima aromatasa, la enzima responsable de la conversión de la testosterona en estrógeno).

Debido a eso, un nivel moderado de aromatización se espera de uso de la testosterona. Para contrarrestar este problema hay dos soluciones: los moduladores selectivos del receptor del estrógeno (SERM) como el citrato de tamoxifeno (Nolvadex) o clomifeno (más conocido como androxal, clomid o omifin) funcionan bloqueando a los receptores del estrógeno, para prevenir que se produzca más estrógeno. Los inhibidores de la aromatasa (AIs) como anastrozol (Arimidex) funcionan inhibiendo el proceso de aromatasa e incluso bajan los propios niveles del estrógeno del cuerpo. Por ello, los inhibidores de la aromatizar son mucho más efectivos que los SERM.

El propionato de testosterona también está contraindicado en pacientes con predisposición genética a presentar concentraciones elevadas de lípidos en sangre (triglicéridos y colesterol) o personas que sufren de hipertensión arterial, ya que estas personas son más susceptibles a presentar efectos adversos por la retención de líquidos.

Por lo tanto, es recomendable que cualquier persona que desee utilizar propionato de testosterona como anabólico, se mantenga bajo la constante observación de un especialista que le indicará la dosis y plan de tratamiento más adecuados para evitar la aparición de efectos secundarios graves o de daños irreversibles para la salud.

Finalmente, en muchos países la administración de suplementos hormonales anabolizantes es ilegal, por lo que la persona que desee utilizar estos suplementos debe asesorarse adecuadamente antes de su administración.

Terapia post ciclo

Después de cualquier uso de un esteroide de testosterona, siempre es necesario un programa completo y apropiado de terapia post ciclo (PCT), donde los compuestos auxiliares estimulantes de la testosterona como Nolvadex y/o HCG deben ser utilizados con el fin de facilitar la normalización de eje hormonal y la producción de testosterona endógena tan pronto como sea posible. Los protocolos y los programas del PCT se ejecutan generalmente 4 a 6 semanas después del final del ciclo.

No hacer esto puede resultar en daño permanente, fundamentalmente en los niveles insuficientes de testosterona (lo que se conoce como hipogonadismo), lo que puede llevar a la necesidad de una terapia hormonal permanente.

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